La singularidad de la migración cubana en EE.UU.

ResumenEn el trabajo se intenta fundamentar la consolidación de la peculiaridad de los emigrados cubanos en Estados Unidos. Se aborda el tratamiento de las relaciones político-jurídico entre Cuba y los Estados Unidos en torno al tema migratorio. En este análisis se tratará la utilización de los instrumentos del poderío nacional de los EE.UU. contra Cuba en los últimos 50 años. También se expondrán algunos elementos que denotan el estancamiento del tratamiento político-jurídico al tema migratorio cubano por parte de EE.UU, exponiendo algunos retos y perspectivas.

Palabras claves: migración, Estados Unidos, Cuba, singularidad, bloqueo, latinos y elecciones.

Introducción

El tema migratorio entre Cuba y EE.UU. se ha caracterizado por un alto nivel de problematización político-diplomática durante los últimos 54 años. En la actualidad, cuando la esperada reforma migratoria cubana ha llegado, luego de las elecciones presidenciales de 2012, el presidente deberá atender un tema del reclamado por Latinoamérica.

Entre las incógnitas de categorías como el parole y la Ley de Ajuste Cubano y la de “pies secos y pies mojados”. Para su valoración vale la pena considerar el nuevo contexto del sistema-mundo, al decir del Inmanuel Wallerstein, la correlación de fuerzas políticas de la región, y las transformaciones que se producen en Cuba, tanto en el plano institucional como en su sociedad civil. Esta situación fija nuevos precedentes para la política migratoria de Estados Unidos respecto a Cuba, que pudieran revaluar la pertinencia de leyes que ya no cumplen el objetivo inicial.

En los diferentes etapas del conflicto entre La Habana y Washington, la situaciones convulsas han impulsado las conversaciones de “entendimiento” y acuerdo. Desde el 14 de enero de 2013 entrará en vigor la nueva ley migratoria cubana, con efectos inmediatos sobre la migración de cubanos hacia Estados Unidos. Seis días después, ocurrirá el discurso del Estado de la Unión del presidente de los EE.UU. y estará entonces en capacidad, de recomenzar un análisis de las medidas a tomar para hacer más lógico el tratamiento de ese gobierno a la migración cubana.

Haciendo un balance de la situación de los migrantes en Estados Unidos, pudiera afirmarse que amerita de una actualización de las leyes. En los últimos años, donde la crisis del sistema-mundo ha afectado sensiblemente los niveles de vida del ciudadano común estadounidense, la situación de los cubanos resulta llamativa. La preponderancia de los latinos en la vida política estadounidense y el rol de varios cubanoamericanos en la política, particularmente en el estado de la Florida, conlleva a nuevos análisis respecto al problema migratorio, donde la variable electoral y el cambio de mentalidad de los emigrados de las dos últimas décadas, tiene repercusiones en la relación pueblo a pueblo de ambas naciones.

Revisando los antecedentes históricos de este conflicto se hallan respuestas al tratamiento jurídico utilizado para Cuba, de ahí su singularidad respecto al resto de los latinos. Partiendo del bloqueo, establecido en los primeros momentos del triunfo revolucionario, se prosiguió a una serie de acuerdos en momentos cruciales como Camarioca, el Mariel y la crisis de los balseros que, con características propias, dejaron su influjo tanto en la sociedad cubana, como en la comunidad de emigrados en los Estados Unidos.

La nueva ley migratoria del gobierno cubano, el pasado mes de octubre, pudiera incluirse como otro momento calve que amerita nuevas conversaciones. La misma llega en otro momento histórico bajo condiciones domésticas e internacionales bien diferentes. No sólo por la no existencia del campo socialista, sino también por la crisis sistema-mundo, con importantes consecuencias para la política exterior y de seguridad de los Estados Unidos.

Esta situación tiene implicaciones sobre el tratamiento a los emigrantes cubanos que, sin dejar de ser considerada su peculiaridad, pudieran tomarse algunas reformas. Evidentemente la ley migratoria del gobierno cubano remueve las bases sobre las que se “justificaban” muchas de las medidas tomadas con el archipiélago.

La relación que se ha establecido entre el gobierno estadounidense y el cubano a lo largo de más de media centuria, amerita un análisis de los avances y retrocesos respecto al tema migratorio. La nueva ley migratoria dinamiza el tema, provocando tanto en las mentalidades como en el conflicto político, la espera de una reacción más racional por parte de Washington.

Esta medida llega en un momento crucial para el gobierno estadounidense. La visión de los latinos en Estados Unidos se complejiza. Los efectos de la crisis económica sobre el empleo y su particular afectación para los latinos, tienen un impacto electoral, cuando ya suman más 12 millones de personas latinas con posibilidad de votar. Esta realidad, unida al peculiar sistema de votación de ese país, hace que en Estados pendulares como La Florida, la necesidad de atraer el voto latino resulte clave para lograr la victoria. Luego de las lecciones presidenciales de 2012, el mito de que el voto de los cubanos es estrictamente republicano, o que se necesita del mismo para la victoria en ese estado se derrumba.

El apoyo dado por los latinos al presidente Obama en las dos elecciones obliga –moralmente- a que el llamado presidente del cambio, manifieste su diferencia respecto a la política miope mantenida contra Cuba. En un segundo mandato, con menos compromisos Obama podría canalizar algunas reformas en este aspecto. No obstante, las acciones de sus predecesores no le otorgan ninguna garantía a la parte cubana.

“El conflicto entre los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos transita ya por la quinta década (…). Con las excepciones de Carter y Clinton que ensayaron algunas medidas parciales de relajamiento al embargo, nunca se llegó a cuestionar seriamente las bases de tal política. (…). Inoperante para alcanzar sus propósitos declarados de lograr el cambio de régimen, esa política ha terminado por deshabilitar incluso la posibilidad de mantenerse en contacto con el país real, y en consecuencia adaptarse.” 1

Entre otras problemáticas, una de las cuestiones que más a lacerado la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Julia Sweig, directora de estudios latinoamericanos del Consejo de Relaciones Exteriores, considera que el problema básico entre Cuba y los Estados Unidos es “(…) la falta de un cambio en la política estadunidense hacia la isla: El gobierno del presidente Obama, consistente con el manejo del gobierno de Bush, ha tomado una decisión política de subordinar las decisiones de política exterior e interés nacional al politiqueo doméstico con respecto a su política hacia Cuba.”

Ciertamente el conflicto ha alcanzado planos donde ya no sólo entran en cuestionamiento los derechos de Cuba sino también los de los propios ciudadanos estadounidenses impedidos de viajar a Cuba. Si ello se extendiera ya no solo a los viajes de placer sino a los de negocios las afectaciones resultan verdaderamente millonarias, que hacen de la singularidad del migrante cubano en los Estados Unidos, un tema de análisis, sumamente pertinente.

La singularidad del migrante cubano en los EE.UU.

El impacto cultural e ideológico de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos se ha ido acelerando al correr de los años. Esta dinámica, entre dos proyectos políticos tan divergentes, pudiera entenderse como un choque de civilizaciones, si nos guiáramos por las tesis de Samuel Huntington; 3 sin embargo, en el llamado reto hispano de los latinos en Estados Unidos, los migrantes cubanos han destacado su singularidad.

El pueblo cubano tenía unas ventajas adquiridas en el proceso de asimilación de la sociedad estadounidense, que sólo se entienden conociendo sus antecedentes históricos desde finales del siglo XIX. Incluso con la colonización española, se habían creado vínculos tan estrechos con los EE.UU. que posibilitaron al emigrado cubano insertarse en esa sociedad de forma más acelerada.

Paradójicamente, con el triunfo de la Revolución en 1959 esas ventajas lejos de perderse se incrementaron, puesto que los propios logros del proceso revolucionario en materia de salud, educación y cultura, provocaron un ascenso en el nivel medio de la sociedad. Esto estimuló que el potencial de los ciudadanos como posibles emigrantes aumentara, en tanto la preparación superara las posibilidades histórico-concretas que tiene el país de dar solución a las necesidades económicas de parte importante de la población. El propio proceso de consolidación de la Revolución, provocó que un mayor número de individuos estuviera en condiciones de afrontar el reto migratorio, con mayor acierto que la generalidad de los migrantes latinos.

“El año 1959 marca la modificación de los componentes migratorios tradicionales de Cuba, al cobrar un papel central, tanto los elementos políticos y económicos motivados por la propia evolución del proceso revolucionario, como por la contradicción entre los Estados Unidos y Cuba, entre los cuales el tema migratorio ocupa particular espacio.” 4

Mientras que en Cuba se reducían las desigualdades sociales y se buscaba una mejor distribución de la riqueza, donde la sociedad avanzara de forma masiva, en el resto de los países de la región la brecha entre ricos y pobres alcanzaba niveles escandalosos.

Por otra parte, con la evolución de la de proceso cubano, esa base social conformada en Miami, ha ido cambiando y las redes sociales entre la comunidad cubanoamericana y la Isla fueron consolidándose. Las modas y las referencias de la industria del entretenimiento, continuaron incorporándose en las preferencias del público de la Isla. Esta situación, unida a las “ventajas” que ofrece la política migratoria del gobierno estadounidense con respecto a Cuba, constituye un motor impulsor hacia la emigración.

En este sentido, el tema migratorio cubano y sus peculiaridades perdieron el enfoque coyuntural, que originalmente pudo buscar EE.UU. para construir la estructura política que concibió, como un pilar para su lucha contra la ideología de la Revolución. 5

Obviamente que esta confrontación ha tenido elementos de cambio y continuidad con el decurso de los acontecimientos. Cada Administración norteamericana ha incluido sus matices pero, en esencia, la política imperial hacia nuestro país se ha fijado de forma invariable, apostando por un cambio de régimen en Cuba para el levantamiento de las preferencias que incentivan, la peculiaridad del migrante cubano.

Otro elemento interesante con respecto a Cuba han sido las restricciones impuestas por el gobierno de EE.UU. a sus ciudadanos para viajar la Isla. “Tanto el bloqueo económico y comercial, como la prohibición de viajar a la Isla vecina han tenido, a lo largo del medio siglo de su imposición, atenuantes temporales fijadas de acuerdo con la correlación de fuerzas en torno a los presidentes de turno. Pero siempre manteniendo inalterable el meollo de ambas políticas (…).” 6

El diapasón de medidas que conforman la política hostil hacia el gobierno cubano, más allá de la retórica política, hay que entenderla en el contexto histórico concreto que se ideó, para comprender cómo muchas de ellas, han perdido su factibilidad en la actualidad. Quizás parte del fracaso de las mismas viene dado por el menosprecio hacia la otredad, por el no reconocer con la velocidad que se producen, los cambios de mentalidades en la sociedad cubana, además de las transformaciones que se han derivado en el ámbito político, económico y sociocultural.

La necesidad de transformación que se impuso en Cuba, por las características del proceso político cubano y por el bloqueo económico, financiero y comercial, que se arreció con la caída del campo socialista, ameritaron un reacomodo de las políticas económicas y sociales del país. Estos cambios aun en curso, han coincidido con la crisis estructural y multidimensional del sistema-mundo, que ha demandado de análisis más amplios por la propia incertidumbre del contexto internacional.

La batalla ideológica entre el socialismo y el capitalismo, que mantuvo por décadas el este y el oeste en la llamada guerra fría, tiene un peculiar rezago entre el norte y el sur. Sólo que esta vez no se libra entre dos potencias sino entre el hegemonismo estadounidense y un pequeño país del Tercer Mundo. En una relación mucho más íntima, en la que sólo distan 90 millas de sus costas los EE.UU. y Cuba desarrollan desde hace algo más de medio siglo, un conflicto político que se expresa en el plano migratorio con un trato diferenciado.

La singularidad de la inmigración cubana en ese país tiene antecedentes históricos que se remontan al siglo XIX, donde se encuentran razones socioculturales y económicas que explican el proceso de asimilación del cubano a la sociedad norteamericana. Este proceso de compenetración hizo que el cubano se adecuara de forma más espontánea, debido a razones histórico-concretas, que posibilitaron una relación mucho más estrecha con la sociedad norteamericana que la generalidad de los países de la región.

Entre los hechos más paradigmáticos del siglo XX para la relación entre EE.UU y Latinoamérica, el triunfo de la revolución cubana en 1959, marca un nuevo periodo en su historia. Con el triunfo revolucionario, las diferencias del migrante cubano en los Estados Unidos ya no sólo se van a remitir a la ventaja adquirida por la isla desde que EE.UU. fuera la Metrópolis económica a fines del siglo XIX, sino que en el plano ideológico y profesional. El migrante después de 1959 va a tener características ideológicas que lo diferencias de la generalidad de los latinos. El hecho de emigrar desde un país que impulsa una ideología socialista, que está experimentando un proceso de cambios en la sociedad, impacta de forma directa en la concepción del migrante, sobre lo que espera de la sociedad que lo recibe y lo que busca en la misma.

La evolución cubana tuvo de manera inmediata grandes logros sociales en materia de salud, educación y seguridad ciudadana, que hacían que las aspiraciones del emigrado cubano fueran mucho más exigentes que la de un centroamericano. Por otra parte, la media del migrante, es aquel sector de la sociedad con una preparación que le permite enfrentar el reto de migrar. En este sentido, el nivel educacional que trae incorporado el migrante cubano lo va a capacitar para puestos mejor remunerados y, como consecuencia, este emigrante tendrá mayores potencialidades de acercarse a la clase media norteamericana.

La comunidad cubana que se concentra en Miami y las cuantiosas sumas de dinero que llevan consigo la oligarquía cubana, que abandona el país en los primeros años de la década del 60, va a tener un impacto en esa ciudad, en la cual van a controlar puestos políticos y administrativos que le otorgarán un rol protagónico en el Estado de la Florida. Esta situación se va a potenciar por un contexto de guerra fría, donde Cuba constituía el actor más fuerte en la región, tanto por su posición geográfica como por la radicalidad que le imprimió a su sistema político, en claro enfrentamiento a los postulados del sistema capitalista que lidera EE.UU.

En esas circunstancias, Washington aprecia la necesidad de crear en Miami la base social de confrontación con el Estado cubano, y está adquiría mayor credibilidad al estar compuesta por cubanos. De esta forma, se potenció un estado de opinión desfavorable al proyecto que desarrollaba el gobierno cubano, ya no por la política que impulsara el Washington, sino también por la visión que trasmitía el grupo de cubanos que se vivían de esta posición, lo que en un final trastornó, lamentablemente, la visión en Cuba de los emigrados en EE.UU.

“La poderosa maquinaria propagandística del gobierno estadounidense ha invertido muchísimo tiempo y recursos (…) en deformar la verdad que rodea a la comunidad cubana en el exterior” Los migrantes cubanos después de 1959 van a tener características diferenciadas en dependencia del período en que hayan emprendido la emigración. Ello se va a variar en la composición clasista y en la formación ideológica y profesional, lo que se reflejará en las contradicciones entre el emigrado de 1959 y el que llegó luego de 1980.

Los cambios que se producen en la Cuba post 1959 van a impactar de forma diferente a los migrantes, en dependencia de la época en que salieron y ello va a determinar los fines de la migración así como la relación que van a establecer con la sociedad que lo recibe, con la comunidad cubanoamericana ya establecida y con la red social que han dejado en su país.

La peculiaridad de los cubanos en los EE.UU. luego de 1959, debe contrastarse con la complejidad del entendimiento entre el gobierno cubano y el estadounidense, primeramente en el contexto de la guerra fría, y luego del derrumbe del muro de Berlín. Aquel legendario discurso de Fidel Castro, un 26 de Julio en Camagüey, vaticinando que de derrumbarse el sistema socialista de Europa del Este, Cuba seguiría con su sistema, marca pautas que reconocen un nuevo periodo histórico.

En todo momento, la relación entre Cuba y Estados Unidos ha estado sesgada por los intentos de subversión de gobierno norteamericano, pero en el decurso de los acontecimientos, esta subversión ha tenido cambios que denotan los diferentes procesos que se viven al interior de la sociedad cubana. La Conferencia de Fidel Castro en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, donde señalara que el proceso llevado a cabo desde el año 59 era posible de subvertir desde su interior, reflejó un reconocimiento del cambio de mentalidades que había ocurrido en la sociedad cubana. La subversión en Cuba, debe verse en dos aristas, por una parte la interna y, por otra, la influencia de los EEUU, como principal amenaza externa contra el gobierno cubano.

Las oleadas migratorias después de enero de 1959 estuvieron marcadas por hechos coyunturales. Entre 1959 y 1962, emigraron hacia EE.UU, fundamentalmente, la oligarquía cubana; luego vinieron los hechos de Camarioca de 1965 a 1973 y el memorando de entendimiento, seguido por la apertura del Mariel en 1980, donde se apreció la oleada emigratoria más representativa de la sociedad cubana.

El proceso político cubano después de 1959 ha sido tan abarcador que ha llevado a la incomprensión de un sector importante de los decisores políticos norteamericanos y de la comunidad cubanoamericana, radicada en Miami desde inicios de los sesenta. Cuando se produjo la oleada migratoria del Mariel en 1980, esa emigración, la más representativa de la sociedad cubana, permitió apreciar como el cubano de la Isla y la sociedad en que se desarrolló, no tenía que ver con aquel retrato idílico que quedaba en la memoria de la oligarquía cubana que emigró en aquellos primeros años.

“La migración de la Isla se distingue quizás por sus condicionantes históricas, económicas y geopolíticas. Este no es un fenómeno nuevo ni específicamente del siglo pasado, aunque adquiere rasgos diferentes con el proceso iniciado con el triunfo de la Revolución Cubana, y que después de más de cuarenta años continúa presente.” 7

Luego de 1959, la migración cubana hacia EE.UU va a vivir diferentes momentos. Entre los migrantes de los años 60 y los del 80 se aprecian dos grupos de diferentes, ese que se pudiera denominar -como apunta el profesor Jesús Arboleya- el llamado exilio histórico , y el que llegó después de 1980, definidos como nuevos emigrados. La explosión migratoria del Mariel llevó al primer acuerdo migratorio, que duraría hasta la crisis de los balseros en 1994, situación que condicionó el segundo acuerdo migratorio.

Con los sucesos de los balseros de la década del 90, se arriba a un tercer momento cumbre de la emigración cubana hacia los Estados Unidos, que se va a diferenciar no sólo en la forma de acercarse a la sociedad norteamericana, en sus preferencias y objetivos, sino que desde la despedida en la Isla, los lazos que dejan son mucho más fuertes y eso va a impactar tanto en la comunidad cubanoamericana como al interior de Cuba.

El derrumbe del muro del Berlín, enfrentó en Latinoamérica y en la izquierda mundial una crisis ideológica que influyó en Cuba de forma singular, debido a que el grado de compromiso que se había establecido entre La Habana y Moscú era mucho mayor que el del resto de la región. Esta situación, unida a las medidas económicas que se impusieron hacia Cuba, llevaron a una crisis y en ese panorama es que se da la explosión migratoria de los balseros. Por tanto, en el plano económico, político, ideológico y moral, la emigración de los 90 será la más chocante, tanto por su repercusión hacia EE.UU. como para Cuba.

“En particular en la década del 90, los rasgos del flujo migratorio externo de Cuba se caracterizan por la combinación de la emigración definitiva y temporal y la presencia de significativas cifras de visitas al país de emigrados cubanos, que pudieran estar rondando un estimado de más de 160,000 sólo entre 1995 y 1997.” 8

La caída del campo socialista y la profundización del bloqueo de los EE.UU., trajo consigo además de los balseros del período especial, un conjunto de medidas que evidenciaron la entrada de Cuba en un mercado del cual se había alejando por más de tres décadas. Hubo un cambio de mentalidades, donde los actos de repudio con que se despidieron a los marielitos fueron sustituidos por cálidas despedidas.

Con el segundo acuerdo migratorio, vino el establecimiento del llamado sorteo (Bombo), donde los cubanos llenaban una boleta para apuntarse en una bolsa, que mayoritariamente elegía a jóvenes parejas de raza blanca y con preparación técnica o profesional. Con ello se arrecia otro de los dramas de la emigración cubana, la pérdida de cerebros y músculos, donde excelentes profesionales y deportistas emigran.

Los logros en salud y educación que trajo consigo el proceso revolucionario, provocó también un envejecimiento poblacional, que no se remedia ante la continuidad de la emigración. Esta situación se complejiza por la gran masa de profesionales formada, que no encuentra el mercado de empleo suficiente para desarrollar sus potencialidades.

Esta situación amerita reflexionar sobre la necesidad de ponderar fenómenos como la emigración circular, donde profesionales puedan ir a trabajar como colaborantes, hacia aquellas regiones más necesitadas. La tradición internacionalista del pueblo cubano y las demandas existentes en la actualidad reflejan un enorme potencial por explotar, que no sólo mejoraría el mercado laboral y significaría una gran ayuda económica para el país, sino que evitaría la emigración definitiva de un número importante de cubanos al ver abiertas nuevas brechas migratorias.

Los emigrantes cubanos por los general son hombres y mujeres jóvenes, generalmente bien preparados, ya que la aventura de la emigración necesita de cierto nivel de preparación, de manera que el individuo se sienta en capacidad de enfrentar el reto de ir hacia otro país con una cultura diferente y, como regla, los países receptores de inmigrantes tienen políticas restrictivas. Precisamente allí es donde entra en juego el tema de la peculiaridad del caso cubano, que tiene una serie de preferencias que les facilita el camino de la migración en condiciones de ventaja respecto al resto de los latinos en EE.UU.

La peculiaridad tiene razones históricas, sociales, culturales, políticas y económicas, de formación de las personas, de empatía entre culturas y, también, de las preferencias que les oferta el gobierno de los EE.UU. a los migrantes cubanos.

La ley de Ajuste Cubano, es un símbolo de las preferencias otorgadas al migrante cubano sobre el resto de los latinoamericanos. En este sentido, las ventajas comparativas del migrante cubano, hacen que se adapte con mayor facilidad, por las particularidades que tiene desde el punto de vista legal. Esta Ley, firmada en el año 1966, le concede al emigrado cubano un asilo político, que le exonera de las cuotas por países que establecía la Ley Inmigratoria desde 1965.

La posibilidad de ajustar el estatus migratorio al año y un día de permanecer en territorio estadounidense, les confiere a los cubanos la posibilidad de optar por la residencia sin tener que salir de Estados Unidos, como establece la Ley Inmigratoria para el resto de los inmigrantes. Otra de las problemáticas de esta ley es que “(…) fue aprobada sin poner término en su actuación en el tiempo, por lo que aún tiene plena vigencia.” 9

La política de “pies secos-pies mojados” de 1999, por la cual tantos cubanos se arriesgan en una travesía peligrosa, tratando de no ser capturados en el mar por las autoridades estadounidense y ser devueltos a Cuba, criminaliza la política de EE.UU. hacia Cuba, en tanto muchos migrantes deciden exponer sus vidas en trayectos clandestinos, intentando obviar las autoridades norteamericanas.

Por otra parte, los contrabandistas mexicanos y cubanoamericanos, han desarrollado una red de tráfico humano, gracias a la seguridad que el migrante cubano tiene de cruzar la frontera terrestre, por la Ley de Ajuste Cubano. Esta ley en un contexto de auge de la violencia y el crimen organizado en México y Centroamérica, amenaza con la seguridad de migrantes cubanos que optan por esta vía.

La importancia de las expresiones culturales cubanas, desde las tradiciones culinarias, hasta las más variadas expresiones artísticas que, como dijera Don Fernando Ortiz, se fueron apoderando de la gente y convirtiéndose en eso que él denominó el Ajiaco cubano, con esa tolerancia peculiar hacia la otredad, para saber penetrar en culturas ajenas, conocerlas y luego adecuarlas a las costumbres propias.

La predilección por los gustos estéticos, por el consumo de las producciones culturales de la industria del entretenimiento de los Estados Unidos, tienen en Cuba una experiencia desde finales del siglo XIX, que se ha intensificado luego de la caída del campo socialista. El hecho de que el deporte nacional, la pelota (beisbol) haya sido introducida por los Estados Unidos es una muestra de los lazos estrechos entre ambas culturas.

El caso del migrante cubano tiene una peculiaridad, en la forma en que acoge la cultura norteamericana, la facilidad que tiene para aprehender formas y costumbres que a él, no le son del todo ajenas. “La población cubana registrada oficialmente en Estados Unidos para 1958 rondaba la cifra de unas 125 000 personas incluyendo a los descendientes. De estos, más de 50 000 permanecieron en territorio norteamericano con posterioridad al triunfo de 1959” 10

Luego de 1959, con la labor internacionalista del pueblo cubano, muchos ciudadanos han tenido la oportunidad de conocer culturas tan diferentes como la del territorio ex-soviético, la africana, la del Medio Oriente y la de Latinoamérica y el Caribe, lo que le ha posibilitado una mayor facilidad para compenetrarse con otros grupos étnico-culturales. En este sentido, el ciudadano cubano tiene una mayor preparación para el proceso de asimilación necesario del migrante. “Entre 1959 y hasta 1999 habían emigrado por todas las vías posibles hacia diferentes lugares del mundo, más de 1, 079,000 personas.” 11

La singularidad de la cultura cubana por su capacidad de aceptar otras y de ser aceptada e identificada, le ha posibilitado imbricarse mejor con la cultura estadounidense. Viendo similitudes, ciertamente ambos países fueron formados por inmigrantes, de modo que existen nexos históricos muy fuertes, donde a pesar de las marcadas diferencias entre la cultura española y la anglosajona, el propio decurso histórico de los Estados Unidos, hizo que se acentuara como un país eminentemente de inmigrantes, lo que influyó en un proceso de “integración” de la cultura latinoamericana en el territorio de lo que es hoy los Estados Unidos.

El cubano que llegó a Miami, supo integrase a la sociedad estadounidense, y para ello se sirvió del componente cultural que traía, logrando una adecuación más rápida quizás que la de la mayoría de los inmigrantes latinos a excepción de los mexicanos y boricuas. 12

Las diferencias entre los cubanos que llegaron entre 1959-1962 y los de 1980, se expresan en las experiencias aportadas por 20 años de revolución en Cuba. La primera oleada migratoria luego del 59 estuvo constituida, en su mayoría, por la oligarquía. En esta primera oleada “(…) entre 1959 y 1962 emigran hacia los Estados Unidos 274 000 cubanos, de los cuales los primeros 70 000 ingresan en territorio estadounidense sin que mediara trámite migratorio alguno.” 13

La cultura, la educación, los gustos musicales, e incluso la mayor integración entre la cultura africana, las española y la norteamericana, se habían fundido en nuestra sociedad como un nuevo componente de lo cubano , y toda esa cultura va a impactar incluso a la comunidad cubano americana que existía antes.

El proceso de formación de la identidad del cubano americano, de la formación de un sentido de pertenencia, de una base social que conforme ese distintivo de, sin parecer dogmático, aquello que podemos identificar como el cubano en los Estados Unidos hoy día, así como sus peculiaridades frente al resto de la comunidad latina en los Estados Unidos, acentuó la singularidad de la emigración cubana hacia ese país.

En ello se aprecia la variedad de razones que alientan la emigración, donde se manifiestan los intereses ideológicos y económicos de la ultraderecha cubano-americana así como las diferencias entre el exilio histórico y los nuevos emigrados (después de 1980). La visión del gobierno de EE.UU. sobre el impacto en Cuba del derrumbe del campo socialista resulta muy interesante. Cuantas pretensiones formuladas, cuantas suposiciones se desarrollaron.

Esta errada concepción limitó un acercamiento más inteligente, que articulara las diferencias y buscara potenciar aquellos elementos de unidad, particularmente alentados por una comunidad que ha intentado acercarse a Cuba bajo visiones y presupuestos diferentes, que constituyen un nicho de oportunidades por donde conformar una relación pueblo a pueblo más armónico y racional.

Las redes familiares es otra de las fortalezas de la emigración cubana hacia los Estados Unidos. Siendo este país y en especial el Estado de la Florida, el sitio donde vive el mayor número de emigrados cubanos, es la comunidad con la que mayor relación ha existido, sobre todo a partir de la década del 90. Las remesas juegan un rol importante en este aspecto en tanto consolidan la relación, pero también resultan significativa la información que empieza a transmitir el migrante de gustos literarios, artísticos, estéticos, deportivos, preferencias ideológicas, en fin, toda una red de información de la cual se empieza a imbuir la sociedad cubana y a impactarla de diferentes formas.

El mayor acceso de los cubanos a las nuevas tecnologías, fundamentalmente a principios del siglo XXI, hace que esas redes se fortalezcan en tanto el cubano ya no sólo cuenta con la información que les ofrecen sus familias, amistades y allegados, sino que también tiene la posibilidad de acceder a esa cultura de forma directa. En este sentido, la influencia del american way of life and thinking adquiere un carácter más amplio.

Por otra parte, el emigrado entra en un proceso de reconocimiento de las virtudes del sistema, en tanto el cubano que lleva años en EE.UU. y comienza a visitar su país con frecuencia, está en capacidad de ir viendo los cambios. La crisis de la economía mundial actual, pudiera reconocerse como un nuevo período para los emigrados latinos, donde los cubanos pudieran recoger una lectura diferente. Obviamente los que más sufren de esta son los inmigrantes. Las condiciones de una crisis que no sólo afecta seriamente a la periferia (los países subdesarrollados) sino también al centro (las potencias centrales) y en ese centro el inmigrante están teniendo dificultades, que parten desde la carencia del empleo, hasta la visión que tienen sobre ellos los estadounidenses.

Como suele suceder, las crisis traen consigo sus virtudes, esas que alientan los cambios, reconociendo en la precariedad aquellos elementos que normalmente no se divisan. Ojalá y constituya este difícil momento del sistema mundial, un cimiento para el pensamiento crítico hacia las limitantes del centro, y se comience a ver en la periferia, de donde parten los migrantes latinos, aquellos nichos que crecen en Latinoamérica.

Ojalá y con esa reflexión Cuba comience a ser menos peculiar por el diferendo y más singular por la riqueza de sus corazones, esos que inundan el mundo de batas y mochilas, que cruzan ríos y fronteras, alzados por el altruismo de brindar salud, educación y bienestar social, a los pueblos de Nuestra América. Quizás esa sea la divisa del nuevo contexto, quizás esa pueda ser la llama de donde parta en un futuro, la peculiaridad del migrante cubano, pero que no se quede permanentemente, sino que recircule y traiga a su patria, el conocimiento aprehendido, e irradie con cultura y amor la peculiaridad de su pueblo.

Anexos:

Anexo1.

Anexo 2. Cuadro Cuba. Índices de Envejecimiento (IE) y Razones de dependencia (RD) (Años seleccionados; en %)

Fuente: CEPDE-ONE. Anuarios De mográficos, años seleccionados.

Anexo 3: Serie histórica de envíos de remesas totales a Cuba de 2000 a 2011.

Año (MM USD)
2000 986.96
2001 1,010.87
2002 1,072.15
2003 1,100.46
2004 1,030.84
2005 1,144.12 157.16
2006 1,251.15
2007 1,362.71
2008 1,447.06
2009 1,653.15
2010 1,920.44
2011 2,294.54 1043.39

Fuente: The Havana Consulting Gro Composición comunidad origen cubano según fecha de ingreso y lugar de nacimiento:

ANTES 1959 3 %

1959-1964 9 %

1965 -1979 17 %

1980-1989 11 %

1990-2000 15 %

NACIDOS EEUU 46 %

TOMADO DE SUSAN EVA ECKSTEIN: THE INMIGRANT DIVIDE, EDITORIAL ROUTLEDGE, NEW YORK, 2009, TABLE 1,3.

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Yepe, Manuel E. Granma. Miércoles 14 de marzo de 2012.

por Alejandro L. Perdomo Aguilera

Investigador

alejandro.perdomo91@gmail.com

1 Jorge Mario Sánchez Egozcue. El conflicto Cuba/Estados Unidos: Nuevas realidades vs. viejas recetas. Los límites del cambio. En: http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?entidad=Textos&id=13081&opcion=documento

2 Washington promueve sus intereses políticos con la visita del Papa. Enhttp://www.cubadebate.cu/opinion/2012/03/25/washington-promueve-sus-intereses-politicos-con-la-visita- . del-papa/

3 3 Huntington, Samuel. El reto hispano. En: p http://www.inabima.org/BibliotecaInabima2/POSTMODERNIDAD/Quezada,%20Freddy%20-pdf

4 Antonio Aja: La emigración cubana. Balance del siglo XX. CEMI; La Habana, Cuba, enero 2002.

5 Véase: Soraya M. Castro Mariño. El Conflicto Cuba-Estados Unidos: Notas sobre su Estado Actual. Centro de Estudios Sobre Estados Unidos, Universidad de la Habana 11-13 Junio, 2001.

Nicanor León Cotayo. En Estados Unidos un puente de amistad con Cuba. La habana, Editorial José Martí, 2009.

6 Manuel E Yepe. Granma. Miércoles 14 de marzo de 2012.

7 Antonio Aja: La emigración cubana. Balance del siglo XX. CEMI; La Habana, Cuba, enero 2002.

8 Ídem

9 Antonio Aja Díaz: La emigración cubana hacia estados unidos a la luz de su política inmigratoria. (Fragmento) El caso cuba en el contexto inmigratorio de estados unidos. CEMI (Centro de Estudios de la Migración Internacional) Julio 2000. En: http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=2204

10 Antonio Aja Díaz: La emigración cubana hacia estados unidos a la luz de su política inmigratoria. (Fragmento) El caso cuba en el contexto inmigratorio de estados unidos. CEMI (Centro de Estudios de la Migración Internacional) Julio 2000. En: http://www.cubavsbloqueo.cu/Default.aspx?tabid=2204

11 Antonio Aja: La emigración cubana. Balance del siglo XX. CEMI; La Habana, Cuba, enero 2002.

12 Estos últimos bajo la condición de Estado Libre Asociado, aunque en el último referéndum triunfo, lamentablemente la opción de la anexión.

13 Acerca de la Ley de Ajuste Cubano. En: http://www.cubaminrex.cu/enfoques/lac_acerca%20de%20esta%20ley_tc.htm

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